El Templo de la Luna, también reconocido como el Templo de la Fertilidad, es una estructura de diseño meticuloso que refleja la veneración hacia el fenómeno estelar de la Luna. Hasta hoy, este monumento sigue siendo envuelto en misterios y enigmas que esperan ser descubiertos. ¿Te atreves a explorarlos? La inmensidad del cosmos ha inspirado a la humanidad a lo largo de los tiempos. En cada rincón del mundo, impulsados por la curiosidad y el asombro, los seres humanos han estudiado y plasmado lo que observan en el universo. La admiración ha sido tal que se han dedicado espacios enteros para su culto y comprensión.
El Templo de la Luna forma parte del «qhapac ñan», la red de caminos incas que se extiende hasta el Valle Sagrado de Pisac. Esta ruta, que puede ser recorrida en aproximadamente 7 u 8 horas, ofrece una experiencia única. Cerca del templo se encuentran otros importantes sitios arqueológicos, como Sacsayhuaman, Pucapucara, Tambomachay y Qenqo.
El Templo de la Luna está situado a lo largo del Camino Inca hacia Antisuyo, a unos 5 kilómetros al sureste de la ciudad del Cusco, en las cercanías del complejo arqueológico de Qenqo. Desde la Plaza de Armas, se puede llegar en aproximadamente 20 minutos en automóvil.

Durante el período inca, se rendía culto a la fuerza vital de la naturaleza y a sus fenómenos; cada elemento del universo era objeto de adoración individual. Entre ellos se destacaban el sol, la luna, las estrellas, la tierra, los relámpagos y otros aspectos naturales. Es importante señalar que, en su mayoría, estos recintos formaban parte del sistema de «seques», líneas divididas en cuatro partes según los cuatro puntos cardinales desde el Cusco.
En este sitio, se pueden observar tres cuevas talladas en roca, donde los incas esculpieron piedras para la construcción de otros centros arqueológicos.
Entre las esculturas zoomorfas de Laqo, ubicadas en la parte superior del promontorio, se aprecian una serie de figuras talladas que representan aves, felinos y serpientes en alto relieve. Sin embargo, muchas de estas figuras han sufrido mutilaciones, evidenciadas por la ausencia de cabezas debido a la extirpación de ídolos. Según algunas narraciones locales, esta escena podría representar alguna historia o profecía. Describiendo las figuras desde el centro hacia afuera, se aprecia un agujero ovoide flanqueado por dos esculturas de aves. A la izquierda, se representa al cóndor andino, mientras que a la derecha, un águila.
Junto a la estatua del cóndor, se encuentra lo que se cree que es un puma acostado con la cola hacia arriba, mientras que al lado del águila hay otra imagen de un puma pero con la cola hacia abajo. Alrededor de casi todos los elementos de la figura, se halla el tallado de una serpiente. Se piensa que el significado de esta escena está relacionado con la profecía del encuentro entre los hemisferios Sur y Norte, o entre lo andino y lo occidental.

Amaru Mach’ay, conocida como el templo de la luna, es el nombre otorgado a una cueva que se cree fue una formación natural adaptada posteriormente con tallados. Esta cueva consiste en dos cámaras dentro del afloramiento rocoso. En la primera cámara se encuentran tallados de los animales que forman parte de la trilogía inca, es decir, el cóndor, el puma y la serpiente. En la segunda cámara, ubicada más al fondo, se encuentra una mesa circular ceremonial con un agujero en la parte superior de la cueva por el cual ingresa la luz. Esta luz permitiría la iluminación del espacio durante las noches de luna llena, y se cree que se realizaban ceremonias dedicadas a la «Mama Killa».
En las afueras de este sector se pueden apreciar diferentes tallados de escalones y nichos, así como diferentes recintos que se encuentran en estado de ruina, cuyas funciones exactas no se conocen con certeza. Actualmente, el sitio está clausurado debido a trabajos de restauración.
El Qhapaq Ñan, o Camino Real, es una porción de la red de caminos que cubrían el territorio del antiguo Tawantinsuyo, que abarcaba los actuales países de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile. Estos caminos estaban jerarquizados según su función e importancia, y uno de los más destacados es el Qhapaq Ñan. Cerca del Templo de la Luna se encuentra una porción de este camino, que según los registros cronísticos, conectaba la región del Antisuyo con el Cusco.
El Templo de K’usilluchayoq, cuyo nombre quechua significa «Recinto con Monos» o «Recinto de los Monos», alude a un sector donde se encuentra tallado sobre una roca lo que parece ser imágenes de monos decapitados. Sin embargo, ha habido diferentes opiniones sobre el verdadero origen de estas esculturas. Al analizar estas figuras, se observa que a lo largo de la historia de la cultura andina, los pueblos antecesores a los incas representaron al mono de una manera particular, con la cola ondulada en espiral, como se puede ver en las líneas de Nazca y en otras iconografías. En contraste, las esculturas de K’usilluchayoq no muestran esta particularidad y parecen más bien representar pumas.
